Reflexiones sobre la violencia de género y de no género….

Reflexiones sobre la violencia de género y de no género….

Hoy se habla de violencia de género, de violencia contra la mujer, según dice el calendario y las conmemoraciones. Y bien, yo también quiero hablar hoy, sobre la violencia.

Comenzaré diciendo que, “YO SUFRÍ VIOLENCIA”, si, y no una sola vez.

Quien me conoce bien, sabe de mi capacidad de resiliencia ante tales experiencias, conoce mis profundos dolores, pero también mis inquebrantables ganas de vivir, de sanar, de perdonar y de crecer constantemente.

Por eso no me da vergüenza decir que, yo sufrí violencia, es un orgullo decir que vencí esas circunstancias, y que gracias a esas vivencias, que han me transformado por completo, puedo decir que en gran parte me han hecho la mujer que soy.

Por lo que me declaro profundamente comprometida, en una causa constante, contra la violencia.

Desde mi profesión, combato la violencia, la cual me permite ayudar a hombres y a mujeres, a salir de ese sufrimiento.

Pero también desde mi lugar en el mundo, simplemente como un ser humano más, sobre esta tierra, siempre que puedo, ayudo intervengo o colaboro, en la lucha contra la violencia.
Nunca soy ajena al dolor de alguien que está siendo víctima de violencia, ni mucho menos soy ajena al repudio, o la reacción que tenga en mis posibilidades, ante la detención de alguien que ejerce violencia. Quién me conoce, también puede dar fe de ello.

Está bien que hablemos de violencia, pero creo, que además de hablar sobre la violencia, todos podemos comprometernos activamente en actuar contra el problema. Porque no basta con leer o colgar un post sobre violencia, o ir a una manifestación de repudio. No alcanza no, podemos hacer más.

Yo invito a todo el mundo a que tome conciencia de que todos podemos hacer algo contra la violencia.

Quiero contar que, mientras yo sufría violencia, eso no me impidió ayudar a otras mujeres a salvarse de la violencia, porque eso hacemos los psicólogos, hacer nuestro trabajo de sanar, mientras aparcamos a un lado nuestros dolores personales.
Y hoy, continúo ayudando en mi profesión, y como consecuencia de mi evolución personal, y de todo el aprendizaje acumulado, hoy puedo hacerlo todavía con más pericia y sabiduría que nunca, lo mío es una misión de vida.

Yo sufrí violencia, y a mi alrededor muchas de mis amigas también la sufrieron y a su vez muchas de sus amigas también la padecieron.
Cantidad de mis pacientes mujeres sufren violencia, mujeres que observo por la calle están sufriendo violencia.
¿Qué sucede entonces con la violencia? ¿Qué es violencia?

Violencia son tantas cosas, recapacitemos, hay tantas maneras de ejercer violencia contra otro ser humano.

Por supuesto que golpear o herir físicamente es violencia, pero existen otros modos de violencia, más insidiosos, más solapados, silenciosos y pasivos, más cobardes tal vez.

Se trata de la violencia psicológica, qué muchos sabemos mencionar, pero que no siempre sabemos identificar.
La violencia psicológica, no consiste solo en insultos o agravios, violencia psicologica también es descalificar al otro, es también culpabilizar, constantemente de todo, al otro, violencia es ignorar o despreciar al otro, violencia es pretender dominar o controlar la vida del otro, violencia psicológica es anular al otro, en sus actos en sus decisiones en su voluntad o de cualquier manera posible, violencia es descargar la propia frustración y malestar con el otro, violencia es chantajear o manipular al otro, intentando inocular sentimientos negativos, cómo culpa, preocupación o miedo.

En definitiva, vemos cómo la violencia puede adoptar múltiples maneras, y bajo la cultura del machismo, con esos arcaicos condicionamientos sociales y culturales, ésto no hace más que ensalzar el problema de la violencia contra la mujer.

¡Cuánto nos falta para abolir el machismo de nuestra sociedad! ¿Cuántos repudian el machismo sin ser conscientes de que guardan comportamientos que lo describen?
Y no me refiero solo a los hombres, sino también a las mujeres que reproducen el machismo. Porque detrás de un hombre machista existió una madre machista, y lo digo con toda la autoridad del mundo, porque he criado a dos varones y ninguno de los dos, para mi orgullo, guarda un ápice de este tipo de comportamiento en su personalidad.

En definitiva, la violencia está por todas partes y no solo son víctimas las mujeres, eso quiero dejarlo muy claro. En este mundo que agoniza, donde el amor es un valor en baja, la violencia parece que se expande, se reproduce y gana terreno, pero yo confío en la capacidad de evolución de los seres humanos, en su maravillosa capacidad de aprendizaje, y progreso. Tengo fe.
Por eso me declaro inmersa, totalmente, en una causa de amor contra el odio. Contra la violencia.

Por último, quiero hacer mención, sobre otro modo de violencia psicológica, indirecta y pasiva, el desamor.

Cuándo dentro de una relación que se supone de amor, aparecen comportamientos de desamor y desprecio afectivo, este también es un modo de ejercer violencia, aunque nos parezca exagerado, tomemos conciencia de qué si estamos unidos a alguien en un vínculo afectivo, y el otro nos hace sentir su falta de amor, nos desprecia, o nos trata con frialdad e indiferencia, esto duele, y daña, y al fin y al cabo constituye un acto violento para quién sufre por ese desamor.

Así que no esperemos más, pasemos a la acción.

Salgamos de la violencia, reunamonos con seres con capacidad de amar, despertemos al amor,¡ hay tanto para hacer!
Quizás me llames ilusa, pero confío en que esa fuerza del amor, potenciado por esa reunión de almas amorosas y compasivas, algún día, cobre tanta vida, que quizas en algún momento de nuestra evolución humana, tambien consiga expandirse, ganar terreno y apagar la llama del odio.

Buenos días!
Vanina Arriola

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