El día después…

Ayer observé con detenimiento, todo lo acontecido, en torno a lo vivido en España y el mundo, en el día “Internacional de la Mujer”, en muchos momentos me invadió una mezcla de orgullo y sosiego, pero en otros, también me invadió la impotencia y la contrariedad.
Fue incesante el bombardeo de información, post, vídeos, opiniones, controversia, reclamos de justicia e igualdad de derechos, a los que por supuesto me sumo.
Las incontables felicitaciones llenaron los medios y las redes, también a mí me felicitaron, y lo recibí con mucho agrado, desde luego.
Sin embargo, esta vez, decidí no pronunciarme.

Hoy, un día después, si quiero dedicar unas palabras de homenaje, desde lo más profundo de mi corazón, a todas las Mujeres del mundo.

Esto es lo que sueño y lo que quiero queridas mujeres.

Quiero que las mujeres recuerdan, su condición femenina, cada día.

Quiero que las mujeres sepan que merecen, el respeto cada día.

Quiero que las mujeres no olviden, el camino recorrido por muchas otras mujeres, que lucharon por los derechos de inclusión de la mujer en la sociedad, mujeres que no lucharon solo un día, sino que hicieron de sus ideales su estandarte siempre.

Quiero que las mujeres reconozcan los derechos igualitarios, ya obtenidos en la actualidad, para que no caigan en una queja no representativa de la realidad. Pero también quiero que las mujeres reconozcan que aún queda mucho camino por andar, y que esto no se arreglará solo con una manifestación el 8 de marzo de cada año. Sino únicamente con un accionar conciente, constante y comprometido cada día de nuestras vidas.

Quiero que las mujeres se amen y se reconozcan válidas, liberándose y sorteando las imposiciones, de una sociedad que las empuja a ser un simple objeto de deseo, o una esclava de sus complejos, persiguiendo un ideal de imagen impuesto, exigente y ridículo.

Quiero que las mujeres pongan límites cada vez que detecten los abusos en cualquiera de sus órdenes.

Quiero que las mujeres no conviertan una historia dolorosa de opresión ejercida por quienes dominaban el mundo,los hombres, a lo largo de la historia, en una en una guerra de sexos, que como toda guerra solo puede traer perdidas.

Quiero que las mujeres se reivindiquen, con honor, y que sigan denunciando las injusticias y actuando valientes en la defensa por sus derechos, cada día, no solo con gritos y pancartas, que para un día está bien, pero a partir de hoy lo hagan con inteligencia, sabiduría, aplomo, seguridad, conciencia.
De qué serviría alzar la voz solo puntualmente, si nos olvidamos qué, día de la Mujer es todos los días.

Estoy profundamente a favor de la de la vida, de la igualdad, de la justicia del amor.
Cada día es el día de la Mujer, cada día es el día de la vida, cada día es el día de los hombres, de los niños…

Yo no hice huelga, pero me ha encantado ver como muchas mujeres se sintieron felices y motivadas al hacerlo.

Yo no hice huelga, pero mi posición de compromiso, con los derechos de la mujer, y todos los derechos humanos, va conmigo.
Es un tema serio, es una opción de vida.

Bien, hoy es el día después…
Pasó el revuelo y la manifestación, ahora vamos a trabajar coherentes con lo que pensamos. Manos a la obra mujeres que hay mucho por hacer. Y cualquier pequeña tarea tiene sentido.
Ahora es cuando debemos actuar en consonancia con lo que queremos. Es en esa constancia, como compromiso humano, donde se libra la mejor batalla, sin que se convierta en guerra.

Por último, no puedo dejar de preguntarme, que pasaria si todas esas mujeres que ayer se manifestaron con tanta pasión, actuarán cada día, con la misma fuerza con la que alzaron su voz, en consonancia con lo que claman.

Es un hecho, si las mujeres siguen clamando igualdad, es porque aún no hemos conseguido romper las barreras de los condicionamientos sociales que adscriben ciertas tareas, a generos, exclusivamente.

Aún sucede si, y mucho, que limpiar, por ejemplo, para muchos hombres y mujeres, sigue siendo cosa de mujeres, cómo criar hijos o servir en el hogar.
Aún sucede si, que el arquetipo de la puta, sigue marcando a las mujeres que viven su libertad sexual.

Aún sucede si, que muchas mujeres se someten ante el hombre solo porque él ostenta el poder de traer dinero al hogar, como si su labor en casa, no valiera nada.

Aún sucede si, que los catálogos de juguetes en navidades, siguen ofreciendo juguetes rosados para las niñas y celestes para los varones, siguen ofreciendo cocinitas para las niñas y herramientas para el niño.

Aún sucede si, que el éxito de la mujer abruma a algunos hombres, y como si se tratara de algo preocupante, muchos hombres viven el avance de la mujer en distintos terrenos sociales con recelo.

Aún sucede si, se practica la ablación, se mutila a niñas condenandolas a no descubrir nunca al placer, pero también existen médicos que descubrieron cómo recuperar el clítoris y la sensibilidad, de esas pobres víctimas del odio.

Mi opinión es que es posible librar una lucha contra las injusticias cometidas, pero sin “ismos”.
Ni machismo, ni feminismo. Hombres y mujeres cada uno con sus identidades propias,debemos convivir en armonía, compartiendo este planeta.

¿Acaso los “ismos” y todos los fanatismos no acaban generalmente en tragedias, resultados drásticos y perdidas?

Qué sentido tiene repudiar el odio, con más odio. No entiendo el odio. No cabe en mí.

Por eso,mi deseo es un deseo de amor para todas las mujeres del mundo. Mujeres a expandirse a liberarse, a vivir, a ser únicas, a elegir a opinar, a ser. ¡Mujeres a la vida!

Vanina Arriola
Psicóloga- Psicoanalista- Escritora

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